sábado, 24 de noviembre de 2012

El exterminio de los aborígenes australianos

El exterminio de los aborígenes australianos







La palabra ‘aborigen’ significa ‘el primero’ o ‘el primer conocido’. Después de muchos estudios e investigaciones, se cree que Australia puede fácilmente ser el hogar de los primeros habitantes de nuestro planeta. Los aborígenes llevaban en Australia aproximadamente 60.000 años cuando los primeros ingleses desembarcaron en 1770. De 300.000 a 750.000 aborígenes habitaban el continente, pero en 1911 (123 años después de los primeros asentamientos ingleses), solo quedaban 31.000 aborígenes.





Los ingleses declararon que Australia era terra nullius–es decir, sin habitantes humanos–y así justificaron el despojo de las tierras indígenas y el saqueo del continente. Arrebataron las tierras fértiles y arrojaron a los aborígenes a las zonas áridas del interior.





Llevaron enfermedades desconocidas y en dos años la viruela mató casi la mitad de la población aborigen de la zona donde hoy se encuentra la ciudad de Sydney. Una epidemia de viruela estalló 15 meses de la llegada de los primeros colonos, en abril de 1789. Posteriormente, muchos aborígenes murieron en las epidemias de 1829 a 1831 y 1865 a 1869. Las nuevas enfermedades acabaron con muchas vidas, y las masacres también. Se calcula que de 1860 a 1930, los colonos del Territorio del Norte mataron a 10.000 aborígenes. Oficialmente, se registró apenas una pequeña parte de las masacres. En la masacre de Myall Creek de 1838, ataron a 28 aborígenes, la mayoría mujeres y niños, los llevaron a unos corrales y los mataron con espadas. Ese mismo año, la policía mató a cientos de aborígenes en la masacre de Slaughterhouse Creek. En 1840, los colonos mataron a unos 80 aborígenes en la masacre de Fighting Hills. En 1868, 30 a 60 cayeron víctimas de un grupo de policías/colonos en la masacre de Jaburrara. En 1886, los mineros balearon a 150 aborígenes. Para los colonos de Queensland, los aborígenes eran "fieras para la caza". De 1824 a 1908, mataron a 10.000.






En 1803, los primeros colonos llegaron a la isla de Tasmania, en la costa de Australia; tres años después, comenzó el genocidio de los indígenas. Como represalia por cazar ganado, raptaban a los niños y los ponían a hacer trabajos forzados; violaban y torturaban a las mujeres, y les daban harina envenenada; y ejecutaban a los hombres. En 1824, el gobernador autorizó a los colonos balear a los aborígenes y en 1828 instituyó la ley marcial. Los soldados y colonos arrestaban o mataban a los aborígenes que encontraban en los pueblos. Grupos racistas respondían a todo acto de resistencia con masacres despiadadas. Hacia 1835, el saldo era de 3000 a 4000 muertos. Solo quedaban en la isla 123 aborígenes y a esos los expulsaron a otra isla. "Protectores" crueles





En la década de 1840, el gobierno promulgó las "leyes de protección" y nombró "protectores" para "cuidar" a los aborígenes y "consolar al agonizante" (es decir, a una raza que se encontraba al borde de la extinción). Se establecieron misiones cristianas y caseríos en zonas apartadas y alejaron a los aborígenes de sus comunidades en aras de "civilizarlos" y convertirlos al cristianismo.





Los misioneros tenían mucho poder. Impusieron la segregación y, más tarde, la asimilación. Eran las únicas autoridades en algunas zonas a cargo de las escuelas, clínicas, granjas y viveros, además de los servicios de agua, alcantarillado, etc. Construían dormitorios y cárceles; juzgaban y mandaban a la cárcel, controlaban los ingresos, prohibían las costumbres tradicionales y eran los guardianes oficiales de todo adulto y niño.





La segregación y degradación de los aborígenes bajo las "leyes de protección" duró hasta el siglo 20, y miles de indígenas pasaron toda la vida en esa condición, en los lugares más apartados del país. El gobierno controlaba la vida cotidiana--el trabajo, el matrimonio, lo que leían, sus actividades de tiempo libre, y sus ritos culturales y religiosos--por la "protección de la moralidad aborigen".





De 1911 a 1964, en el Territorio del Norte, los aborígenes de "raza pura" vivían "bajo la protección del estado" y no podían salir de las reservas sin permiso. Se prohibía el consumo de alcohol, relaciones sexuales entre las razas y matrimonios entre las razas sin permiso oficial. En Queensland, a los "culpables" de "conducta escandalosa" o "desobediencia" los expulsaban a otro estado de 12 meses hasta de por vida. Los metían a la cárcel por tres semanas por "contestar mal", "negarse a trabajar", "decirle cabrón al encargado de higiene", "cometer adulterio", "jugar naipes", "invitar a un hombre a pasar la noche", "dejar sucio el salón de recreo", "negarse a dar una muestra fecal al servicio de higiene, además de destruir la botella que se proporciona para ese fin, la cual es propiedad del departamento".





Muchas de esas leyes e instituciones estuvieron en vigor hasta 1972. En 1944, la Ley de Derechos de Ciudadanía para los Indígenas les facilitó solicitar la "ciudadanía", pero tenían que demostrar a un magistrado que habían "disuelto sus afiliaciones indígenas y tribales", "adoptado las costumbres de la vida civilizada" durante dos años, y que "hablaban y entendían el idioma inglés", además de ser "muy trabajadores". Les revocaban la ciudadanía por ofensas menores como cortar árboles, ser desordenado, no mantener la lavandería limpia o tomar mucho. Esa ley siguió en vigor hasta 1971.






Estas personas, que habían vivido en la Oceanía durante miles de años, sufrieron uno de los genocidios más grandes en la historia del colonialismo. El fundamento ideológico para este exterminio fue el darwinismo, que había llegado a la conclusión de que los aborígenes eran salvajes y evolutivamente inferiores.





A la gran mayoría de las familias aborígenes les quitaron hijos, y en algunos casos eso se repitió varias generaciones. En 1870 el antropólogo evolucionista Max Muller del London Antropological Review había dividido a las razas humanas en siete categorías. Los aborígenes australianos aparecían en la posición inferior, mientras que la raza aria aparecía en la superior. H. K. Rueden, otro darvinista social, decía lo siguiente de los aborígenes. »La supervivencia del más apto significa que la aplicación de la fuerza o poder es lo conveniente o correcto. Por lo tanto acogemos y cumplimentamos sin remordimientos la ley inexorable de la selección cultural al exterminar a sangre fría las razas inferiores Maorí y australiana… apropiándonos de sus patrimonios«. H.K.Rusden. 1876 El vicepresidente de la Sociedad Real de Tasmania (Australia), James Barnard, escribió en 1890 que “el proceso de exterminio es un axioma de la ley de la evolución y de la supervivencia del más apto”. Por ello concluía que no había ninguna razón para suponer que “hubo alguna negligencia culposa” en el asesinato de los aborígenes australianos. Ante estos planteamientos racistas darvinistas se inició una terrible masacre con el objetivo de exterminar a los aborígenes. A las familias nativas se les daba alimento envenenado, y las cabezas de los muertos eran clavadas a las entradas de los campos. En el transcurso de 50 años la mayoría de los poblados aborígenes de Australia desaparecieron de manera cruel y brutal. Ahí no quedó la cosa. Muchos de los aborígenes fueron empleados como animales en experimentos de laboratorio. El Instituto Smithsoniano en Washington DC tenía los restos de 15 mil personas de distintas razas. Al Museo Británico fueron enviados por barco 10 mil aborígenes con el objeto de ver si eran el “eslabón perdido” en la transición de animal a humano. Los museos pagaban muy bien todo este tipo de “muestras de laboratorio”. Korah Wills, alcalde de Bowen, en el estado de Queensland (Australia), describió en su lecho de muerte como había asesinado a un hombre de una tribu local recientemente para proveerse de muestras científicas. Edgard Ramsay, encargado del Museo Australiano de Sydney durante 20 años a partir de 1874, estuvo involucrado en este negocio. En el Museo los aborígenes eran descritos como “animales australianos”. Además instruía a sus colaboradores en la forma de saquear tumbas y en el modo de obturar las heridas de balas de las “muestras” recién asesinadas. Una científica evolucionista alemana, Amalie Dietrich (apopada “Angel de la Muerte Negra”), llegó a Australia ofreciéndose a los propietarios de las grandes granjas para exterminar a disparos a las “plagas de aborígenes” que asolaban sus campos. De esa manera conseguía “productos típicos” para dotar a los museos europeos. Horrorizado, un misionero de Nueva Gales del Sur fue testigo del asesinato de varias docenas de hombres, mujeres y niños aborígenes por parte de la policía montada y de la reducción por cocción de las cabezas de las víctimas. Luego vio como se seleccionaban los diez mejores cráneos, se los empaquetaba y se los enviaba allende los mares. El exterminio de los aborígenes continuó en el siglo XX. Entre los métodos empleados al efecto estuvo el alejamiento forzoso de los niños de sus familias. Un relato de Alan Thornhill, que apareció en el Philadelphia Daily News en la edición del 28/4/1997, se refiere al método usado contra los aborígenes:

 RELATO DE CAPTURAS DE FAMILIAS ABORIGENES





Associated Press - Aborígenes que viven en los remotos desiertos noroccidentales de Australia tenían la costumbre de tiznar a sus hijos de piel clara con carbón vegetal con la esperanza de que los agentes de Bienestar Social del estado no los separen de ellos. ‘Los agentes te agarraban cuando te encontraban’ dijo uno de los niños arrebatados, muchos años después. ‘Nuestras familias nos querían ocultar pintándonos con carbón’. ‘Yo fui apresado en Moola Bulla’ dijo un vaquero, quien fue robado cuando era niño. ‘Teníamos 5 ó 6 años’. Su relato fue uno de los miles escuchados por la Comisión de Igualdad de Oportunidades y Derechos Humanos de Australia durante su desgarradora averiguación entre los miembros de la ‘generación robada’. Desde 1910 hasta el decenio de 1970, fueron arrebatados de sus padres unos 100 mil niños aborígenes. Los niños de piel clara eran capturados y entregados en adopción a familias blancas. Los chicos de piel oscura eran metidos en orfanatos«. Incluso hoy día es tan grande el dolor que produjo todo eso, que la mayoría de las historias fueron impresas en la parte final del informe de la Comisión –titulado “Conducidos a Casa”— sin dar el nombre de sus relatores. La Comisión dijo que el accionar de las autoridades de esa época significaba un genocidio, de acuerdo a como definen las Naciones Unidas dicho término. El gobierno ha rechazado la recomendación de la Comisión Investigadora en cuanto a que se establezca un tribunal para determinar el pago compensatorio por los niños robados. Como hemos visto, el trato inhumano, las masacres, la crueldad, la ferocidad y el exterminio aplicados, estaban todos justificados por las tesis darwinistas de »selección natural«, »lucha por la supervivencia« y »supervivencia del más apto«. Todos esos terribles procedimientos que sufrieron los nativos australianos son solamente una pequeña parte de las catástrofes que el darwinismo trajo al mundo.

 El gobierno robaba principalmente a los niños de raza mixta, es decir, de piel clara. Los capacitaban para trabajar de sirvientas o trabajadores agrícolas, y les forzaban a rechazar su identidad y cultura. “Jamás vi la cara de mi madre. No hablo su idioma…. La policía, los pastores o cualquier persona de alta posición social tenía el derecho de entrar a un hogar, decir que descuidaban a los niños y llevárselos. Era genocidio, simple y llanamente genocidio.” (Julie Wilson – Aborigen de la Generacion Robada) Hoy en dia, existen más de 400 pueblos aborígenes australianos, cada uno con rasgos culturales diferenciados y una localización geográfica propia. Se les identifica por el nombre de su lengua indígena o por la palabra con la que ellos se autodenominan. Entre los principales tenemos:

 Koori (o Koorie) y Guringai en Nueva Gales del Sur y Victoria Murri en Queensland Noongar en el Sur de la Australia Occidental Yamatji en la Australia Occidental central Anangu en la parte norte de la Australia Meridional y en las partes vecinas de la Australia Occidental y del Territorio del Norte Palawah (o Pallawah) en Tasmania Esos grupos pueden ser a su vez divididos en subgrupos. Por ejemplo, los Anangu (que significa ‘persona de la región del desierto de la Australia central’) incluye las subdivisiones locales Yankunytjatjara, Pitjantjatjara, Ngaanyatjara, Luritja y Antikirinya.

 Un tercio de los indígenas viven en las principales ciudades australianas (32% o 165.800 personas). 45% se reparten entre las regiones continentales y los territorios insulares, y cerca de 25% viven en las regiones desérticas del interior, llamadas “remotas” o “muy remotas”. Nueva Gales del Sur (NSW) concentra la mayor proporción de la población indígena (152.700 personas), seguida de Queensland (144.900 personas). La capital Australiana, Camberra y sus alrededores, es el que menos indígenas alberga (4.300 personas). En el Territorio del Norte, 30% de la población es indígena.

 Hoy por hoy, por desgracia, las comunidades indígenas australianas presentan graves deficiencias sanitarias y económicas, y los indicadores sociales les colocan en posiciones inferiores en lo que respecta a la salud, la educación, el empleo, la pobreza y la delincuencia. l gobierno Australiano dicto ayudas ‘extra’ para toda la comunidad aborigen (facilidades y privilegios que el Australiano común no tiene). A pesar de que muchos Aborígenes están bastante integrados en la sociedad actual, la mayoría aún continúan viviendo aislados en tierras lejos de las grandes ciudades. En 2008, El primer ministro de Australia, Kevin Rudd pidió por vez primera en la historia del país, perdón públicamente a los aborígenes por el dolor y el daño causados en el pasado. Su discurso fue recibido, dentro y fuera del Legislativo, con gritos de alegría y muchas lágrimas por millones de australianos, aborígenes y no aborígenes, . El discurso fue retransmitida en directo por televisión, desde pantallas colocadas en parques, jardines, museos, ayuntamientos, escuelas y oficinas. Como veis es una historia muy triste, con muchas consecuencias en el presente y difícil de olvidar. Lo importante es que tanto el gobierno como la población incluyendo los mimos Aborígenes, están superando estos hechos e intentando construir un futuro justo y de igualdad para todos los habitantes de Australia.


5 comentarios:

  1. BUENÍSIMO ESTE ARTÍCULO. Y ESPELUZNANTE.

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  2. Obrigada pela clareza, artigo excelente, !

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  3. Obrigada pela clareza, artigo excelente, !

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  4. Obrigada pela clareza, artigo excelente, !

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  5. Interesante este articulo excelente trabajo, te felicito.
    Es trizte pero tenemos que conocer la historia para reparar los errores y tratar de ser mejores personas.

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